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En diversas
sociedades se hallan criterios estéticos para los
genitales masculinos y, concretamente, para el tamaño
del pené. En general, es objeto de admiración un pené de
gran tamaño. Nuestra sociedad no escapa de esta pauta,
que se ha convertido en un mito provocador de angustia
para muchos hombres, tal como se refleja en las
innumerables consultas sexológicas que este tema genera,
y pese a que todos los estudios demuestran que a las
mujeres el tamaño del pené no les importa demasiado.
Se ha dicho que la vagina se
adapta a cualquier tamaño de pené, por pequeña que sea;
que el hecho de que la vagina sea más sensible en la
entrada que en la profundidad hace innecesaria una
excesiva longitud; que los penes pequeños aumentan mas
su tamaño durante la erección que los penes mayores, por
lo que las comparaciones del pené en estado flácido no
indica el tamaño que alcanzara en erección; en fin, que
una mayoría de las mujeres aprecia mas la calidad que la
cantidad y más quien esta detrás del pené que su tamaño
en sí.
A través de varias
investigaciones , puede decirse que el tamaño medio o
normal del pene en estado de erección, es de unos 15
centímetros de largo y de 9 a 11 centímetros de
perímetro. Esta medida viene a ser, como decimos, la
media normal en términos estadísticos.
Conviene aclarar que el modo de tomar las medidas en
cuanto se refiere a la longitud ha sido siempre
partiendo del comienzo o nacimiento del pene, junto al
hueso del pubis, hasta la extremidad última o final del
glande. En cuanto al grosor o circunferencia, las
medidas se han tomado a dos centímetros y medio del
glande, es decir, lo que puede ser considerado como el
cuerpo del pene.
Suele pensarse que hay una proporción entre el pene en
estado de reposo y en estado de erección. Hay que tener
en cuenta la dificultad de una medida exacta del pene en
su estado fláccido. La razón es simple: varía según la
circulación de la sangre, según el estado del mismo
individuo, del calor, del frío o de su estado de ánimo.
Sin embargo, en un cálculo de aproximación llevado acabo
por diversas encuestas, se estima la medida normal o
media del pene en reposo en unos 9 o 10 centímetros de
largo y entre 7 y 9 centímetros de circunferencia.
En el asunto del tamaño del
pene, como en todo, la perspectiva con que se enfoque la
cuestión es lo que importa.
Por un lado, uno se puede preguntar:
¿Cómo debe ser de grueso para que la vagina de la mujer
se adapte sin problemas?
¿Importa realmente el tamaño del pene?
A todas estas preguntas se puede responder de forma
sencilla y rápida, diciendo que el tamaño no importa,
que lo que importa es la habilidad de la persona, los
sentimientos... que la vagina se adapta a cualquier
tamaño porque es flexible.
Ahora, cabe preguntarse si estas respuestas resultan
convincentes para quien las lea.
Muchos hombres se sienten acomplejados, o preocupados,
por el tamaño de su pene, lo que repercute en la
seguridad con que afrontan sus relaciones sexuales.
Además, no siempre el tamaño del pene va directamente
asociado al factor sexo.
Es tan fácil como repasar cuál ha sido la evolución de
la estética femenina en las últimas décadas.
Los primeros implantes de silicona fueron objeto de
críticas y comentarios favorables y llenaron muchas
páginas en la prensa, revistas, programas de radio y
televisión. Estas intervenciones han ido evolucionando
hasta convertirse en un tratamiento rutinario al que se
someten cientos de miles de mujeres en todo el mundo. A
estos implantes hay que añadir el resto de tratamientos
estéticos, desde la depilación definitiva hasta el
relleno de labios.
¿A qué se debe este fenómeno?
Para estas preguntas no existe una sola respuesta, como
tampoco la hay para el hombre que desea agrandar su
pene.
Algunas mujeres lo hacen por pura coquetería, otras
porque están acomplejadas y se sienten inseguras con su
físico, lo que repercute en otros muchos factores de su
vida. Y están aquellas que, por un problema médico o, a
partir de una accidente, deben recurrir a la estética.
No todas las mujeres recurren a implantes mamarios para
disfrutar más en la cama o para que disfrute su pareja.
Es una decisión personal en la que seguramente entra en
juego la necesidad de gustarse y de gustar, el deseo de
ganar en seguridad, mejorar la apariencia... incluso por
razones laborales!!
En el caso del hombre y su pene, no tiene porqué ser
diferente.
Un pene mayor puede resultar en una mayor confianza, lo
que, en el momento de las relaciones sexuales, se
traduce en una erección más fuerte y duradera. El
sistema nervioso parasimpático determina el tipo de
erección, y éste, a su vez, está condicionado por el
entorno y por las sensaciones del hombre en el momento
de mantener una relación sexual. Cuanto más favorables
sean esas circunstancias, mas fácil será que el hombre
tenga una erección buena y duradera. Por lo tanto, la
seguridad que tenga en sí mismo es fundamental. Esa
seguridad se traslada y se transmite, sin ningún tipo de
duda, a otras facetas de su vida.
Afrontar una nueva relación, mostrarse desnudo en
vestuarios, playas o frente a la pareja... puede generar
inseguridad e incluso complejos.
Por último, están los dos extremos. Por un lado, los
hombres cuyo pene no alcanza lo que se considera una
medida normal (algunos deben recurrir sin remedio a la
cirugía, mientras en la mayoría de los casos se
soluciona ganando una par de centímetros más). Y, por
otro, los hedonistas, los hombres que disfrutan cuidando
de su cuerpo. Ellos nunca se preguntan si el tamaño de
su pene es normal porque, aunque lo sea, siempre estarán
dispuestos a mejorar la marca.
Sea cual sea la explicación, a muchos hombres, como a
muchas mujeres, no les sirve de consuelo la explicación
de que el tamaño del pene no importa, como tampoco
importa el tamaño de los pechos. Es una cuestión que
cada uno debe resolver de la mejor manera.
Para darle solución al tamaño del pene, existe la
psicología, la andrología, la urología y la sexología.
Hay soluciones que requieren una intervención
quirúrgica, como en el caso del micro pene, y otras
menos “invasivas”, como es el caso de los aparatos
médicos extensores que se acoplan al pene de forma
sencilla y discreta y que permiten llevar una vida
normal mientras se logran hasta cinco centímetros más de
longitud y una centímetro más de grosor.
También es necesario advertir que no todo se vale. Es
necesario informarse y conocer las diferentes soluciones
que se ofrecen en el mercado, ya que algunas resultan
fraudulentas y otras ni siquiera garantizan resultados.
La “soluciones” fáciles, como es el caso de las
pastillas, los masajes, o las bombas de vacío, no pueden
clasificarse dentro del apartado de soluciones. Sus
resultados, si es que los hay, no son permanentes y
tienen efectos secundarios.
Lo que en
realidad interesa a las mujeres es la creatividad y
calidad de la relación sexual que el tamaño del pene. |