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A partir
de la década de los 70 en que el feminismo cobró
notable auge, el lesbianismo encontró la oportunidad
de buscar adeptas y las
consiguió. No obstante, la práctica de sexo entre
mujeres no está exenta de enfermedades de
transmisión sexual, pese a lo que piensa mucha
gente, por lo cual es mejor mantenerse informada.
A lo largo de la historia, la homosexualidad ha sido
tratada de manera característica y peculiar,
correspondiendo al espíritu de la época y el lugar.
Es así que ha sido tachada de manifestación maligna,
herejía, desorden o trastorno mental, teniendo
incluso etiqueta de perturbación, perversión o
desviación, hasta llegar a la actual consideración
de ser una preferencia sexual.
El aprecio de las mujeres por integrantes de su
mismo sexo sigue siendo objeto de rechazo, aunque
paradójicamente encuentre cada día más seguidoras.
Esta práctica es llamada lesbianismo, término que
proviene del nombre de la isla griega Lesbos, lugar
en que vivió la poetiza Safo, quien fundó una
escuela de canto, música y danza para las jóvenes
que querían aspirar a una cultura elevada y al
desarrollo de las artes, llamada "la casa de las
musas", donde no sólo se cantaba al amor entre
mujeres, también se componían versos, llamados
epitalamios, para las fiestas de bodas.
Actualmente, la expectativa de vida de las féminas
es la más alta de la historia, 75 años, lo cual no
significa que estén exentas de padecer problemas de
salud. Las lesbianas, como todas las mujeres, viven
en riesgo de contraer el virus del papiloma humano,
herpes, infecciones e incluso VIH (causante del
sida), es decir, las llamadas enfermedades de
transmisión sexual (ETS). Es por ello que no deben
olvidarse las precauciones o no hacer caso a los
mínimos síntomas, pues las consecuencias pudieran
ser fatales. La siguiente información sirva como
simple ejemplo: una infección genital que no reciba
tratamiento oportuno puede acarrear problemas como
cáncer cervical o daños a órganos reproductivos, los
cuales pueden complicar un posible embarazo, pues el
que una mujer se incline hacia el lesbianismo no
significa que renuncie a la maternidad.
Mujer… mujer divina:
Los
pocos estudios sobre las ETS entre mujeres coinciden
en que las lesbianas son quienes en menor proporción
las padecen, es decir, este tipo de enfermedades en
alto porcentaje son contagiadas por los hombres con
quienes alguna vez entraron en contacto sexual. No
obstante, a continuación nos referiremos a las
enfermedades de transmisión sexual, y las maneras de
contagio, entre las practicantes del sexo entre
mujeres, de manera que pueda dejarse de lado el mito
de que éstas son infalibles a afecciones de este
tipo.
Cunnilingus. El sexo oral, es decir, el contacto de
la boca con el flujo vaginal es la práctica con
mayor riesgo, el cual aumenta con la menstruación
por la presencia de sangre, pues a través de este
líquido se transportan virus y bacterias
infecciosos. De forma preventiva, en caso de heridas
en la boca o de inflamación de encías se pueden
utilizar un trozo de plástico resistente para
envolver alimentos o un condón femenino, los cuales
se colocan en la entrada de la vagina, para
posteriormente intentar el contacto de la lengua con
las zonas erógenas de la vulva.
Contacto. Frotar el área genital con el de la pareja
permite el contacto con flujo vaginal, lo cual no
significa riesgo alguno, a menos que haya heridas en
la zona; por la misma razón no es lo más
recomendable al haber presencia de sangre. De
cualquier manera, se puede emplear una barrera de
plástico o látex en la entrada de ambas vaginas.
Juguetes. Vibradores, consoladores y otros objetos
que también pueden dar placer son considerados
juguetes sexuales, los cuales de haber entrado en
contacto con el flujo vaginal o sangre y ser parte
de un intercambio, pueden incurrir en riesgo de
transmisión de ETS y VIH. Para prevenirlo, hay la
posibilidad de utilizar condones femeninos y no
intercambiar los utensilios empleados.
Masturbación. Esta práctica o penetrar a la pareja
con la mano o los dedos puede ser riesgosa si hay
pequeñas heridas producidas por cortes, quemaduras o
por morderse las uñas, ya que éstas pueden ser una
puerta de entrada a diferentes infecciones; como en
los casos anteriores, el peligro crece al haber
presencia de sangre menstrual. El sexo seguro es
suficiente al utilizar un guante de látex fino o un
protector de dedo, que puede encontrar en farmacias
o tiendas de artículos sexuales.
A continuación las ETS más recurrentes, además de
las infecciones vaginales que también pueden
contraerse por contacto durante la práctica sexual.
Candidiasis. Infección originada por el hongo
Candida albicans, el cual de manera normal se
encuentra en la vagina sin causar ninguna molestia,
sin embargo, cuando este microorganismo se reproduce
(lo que con regularidad ocurre después de seguir
tratamiento con antibióticos, si se padece diabetes
o hay cambios hormonales) ocasiona comezón y
secreción blanquecina. El tratamiento en caso de
candidiasis es mediante fármacos antifungicos (antihongos)
que se presentan en forma de cremas y/o óvulos que
han de aplicarse de 1 a 5 días; como medida
preventiva es importante evitar humedad, sudor e
irritación en la vagina, así como vestir ropa muy
ajustada y de tela sintética (prefiera la fabricada
con algodón).
Clamidiasis. Es producida por la bacteria Chlamydia
trachomatis; se manifiesta con inflamación de la
mucosa de las vías urogenitales, garganta y recto, y
puede causar infertilidad y embarazos ectópicos
(fuera de la cavidad uterina o matriz).
Condilomas. Son verrugas del color de la piel o
ligeramente rosadas que son causadas por algunos de
los 60 tipos de virus del papiloma humano; pueden
ser protuberantes, puntiagudas o redondeadas, y
crecen en forma de racimo de coliflor que una misma
puede detectarse; otras son pequeñas, planas e
imposibles de descubrir a simple vista. Aparecen en
vulva, vagina, cuello uterino, cerca del ano y en el
recto 3 a 8 semanas después de haberse producido el
contagio. Los síntomas en la fase de formación son
comezón, pequeñas hemorragias e irritación en los
labios vaginales; la piel de la zona infectada puede
agrietarse. Un examen ginecólogo es básico para
detectar la infección; el tratamiento para eliminar
las verrugas puede incluir electrocauterización
(quemándolas), congelándolas, extirpándolas o
aplicándoles una pomada o líquido específico. Con
este ultimo tratamiento, las aplicaciones deben
repetirse durante semanas.
Gonorrea. Originada por la bacteria Neisseria
gonorrheae, ocasiona inflamación en genitales,
faringe, recto e incluso los ojos y, en algunos
casos, infección en la sangre (septicemia), artritis
y meningitis (inflamación de la corteza cerebral).
Cuando se transmite de madre a hijo durante el parto
este último presenta alto riesgo de sufrir ceguera.
Los síntomas no siempre aparecen, pero sus
manifestaciones más comunes son irritación vaginal y
sensación de malestar al orinar; no habrá ninguna de
éstas en el tipo rectal, aunque en algunos casos
puede producir molestia anal y secreción de pus por
la misma vía, que a veces se detecta en las heces.
El tratamiento es a base de antibióticos.
Herpes. Es una infección de la piel producida por el
virus del herpes simple. El tipo 1 suele
manifestarse en los labios y el 2 en los genitales,
en forma de ampolla dolorosa o como un racimo de
ellas en la vagina, labios mayores y menores,
alrededor del ano y en pezones. El herpes tiende a
reaparecer, ya que el virus que lo produce no se
elimina del cuerpo y puede reactivarse y volver a
infectar la piel. Los síntomas comienzan con escozor
y una pequeña mancha, apareciendo después grupos de
ampollas dolorosas que se abren, acompañadas de
dolor, malestar general y fiebre. Las ampollas
suelen cubrirse de una costra, y al cabo de 7-10
días se curan. El contagio puede producirse por
contacto con las heridas causadas por el herpes,
tanto en la boca como en los genitales. El
tratamiento habitual es mediante un antivírico
denominado aciclovir.
Sida. Es la última fase de la infección por el virus
de la inmunodeficiencia humana (VIH), la cual se
transmite por medio del esperma, secreciones
vaginales, sangre (transfusión o mediante jeringas
infectadas) y por vía materna (la madre contagia al
feto durante el embarazo, parto o lactancia). El
microorganismo se instala en células denominadas
linfocitos T4 (encargadas de defender al organismo
de las agresiones exteriores), lo que deriva en
destrucción del sistema inmunitario y consecuente
pérdida de la capacidad para combatir enfermedades,
con lo que se tiene alta susceptibilidad de
presentar sarcoma de Kaposi (forma de cáncer en la
piel), pneumocystis carinii (tipo de neumonía poco
común), tuberculosis y diarrea intensa.
Sífilis. Es ocasionada por la bacteria Treponema
pallidum que se manifiesta con úlceras en genitales,
recto y/o boca, pero cuando no se recibe tratamiento
adecuado puede generar infección general, fiebre,
así como trastornos en el sistema muscular, óseo y
nervioso, lo cual puede llevar a la muerte. En caso
que se infecte una mujer embarazada corre alto
riesgo de aborto o parto prematuro, además de que el
padecimiento se transmite al recién nacido.
Tricomoniasis o trichomoniasis. Generada por un
parásito llamado Trichomonas vaginalis, debido al
cual se presentan inflamación de vagina (vaginitis)
y secreciones verde amarillentas, espumosas y de mal
olor, síntomas que manifiestan la mitad de las
mujeres infectadas; favorece el contagio del VIH.
A cuidarse todas:
Es claro
que la manera más importante de reducir el riesgo de
contraer ETS es manteniendo los fluidos de la pareja
fuera del propio cuerpo,
principalmente sangre (incluyendo la menstrual),
líquidos vaginales y secreciones de heridas. Sin
embargo, no están por demás las siguientes
recomendaciones para reducir el riesgo de problemas
a la salud, las cuales además servirán no sólo a las
lesbianas, sino también a mujeres bisexuales:
1.- No introduzca en su vagina, o cerca de la zona,
nada que haya estado dentro de la vagina de otra
mujer o el ano de otra persona si no ha sido lavado
con agua caliente y jabón o desinfectante; ésa es la
forma más fácil de propagar infecciones vaginales y
ETS.
2.-Protectores dentales o preservativos de látex
pueden ser utilizados para reducir el riesgo de
infecciones en la boca.
3.-Es
importante lavar y desinfectar los juguetes sexuales
o cubrirlos antes de cada uso.
4.-Utilizar guantes o protectores de látex protegen
a los dedos si tienen heridas durante la penetración
manual.
5.-Evite
el contacto con toallas, ropa interior, sábanas u
otros utensilios usados recientemente por una mujer
infectada.
6.-No
comparta cepillo de dientes, máquinas de afeitar u
otros utensilios cortantes en los que puedan haber
restos de sangre.
7.-Por
ultimo, recomendamos también practicarse un chequeo
ginecológico completo por lo menos una vez por año o
acudir cuando se presenten secreciones anormales,
dolores u olores vaginales desagradables. |