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Mi pareja y yo nos iniciamos en
esto hace ya como 2 años, leyendo revistas como "Mi
Mejor Maestra", "Swingers","Historias Calientes" y
pronto comenzamos a fantasear, en la intimidad, él
me preguntaba si a mí me gustaría hacer el amor con
otro y yo a principio por pena no le contestaba. He
de confesar que en un principio a mí eso me
desagradaba y hasta me asustaba, pero con el tiempo
y con su conducción y con la idea de agradarle y que
no saliera a escondidas con nadie más (que fuera
solo mío) comencé a entrar en su juego y la verdad
me comenzó también a gustar. Así cuando salíamos a
alguna fiesta al terminar esta nos íbamos a algún
bar de preferencia en donde había Show de "Strippers",
"Gay" o "Les" y allí en la penumbra él me acariciaba
mis partes intimas, eso a mí me ponía verdaderamente
caliente ya que aunque no hay mucha visibilidad en
esos lugares no faltaba quien se nos quedara
mirando. He de aclarar que asistíamos a ese tipo de
sitios no porque tengamos tendencias les, bi u
homosexuales sino porque aquí en Acapulco son los
únicos sitios donde hay Shows eróticos y asisten
parejas que seguramente van en busca de emociones
fuertes.
Al empezar también íbamos a los saunas y con
masajistas, pero allí toda era muy reducido y
publico.
Aunque allí también yo comencé a sentir placer
cuando la masajista me daba "masaje" en mis tetas o
en mi clítoris.
Fue en un lugar llamado "Prince. Disco after hours"
antro donde el ambiente comienza al rededor de las
3:00 de la mañana. Un día mi marido me dijo
¿Quieres bailar con algún chavo?
Yo le conteste, como tu quieras.
Él dijo, a mí me calentaría si te "ligas" a alguien.
Yo le dije, te apuesto a que sí.
¿Qué apuestas? Me dijo él.
Si me "ligo" a un chavo me dejas que me dé un buen
faje con él.
Sale, dijo él. Y si pierdes.
Te dejo que te lleves a una bailarina del "Tabares"
y que le hagas el amor. Dije yo.
A mí me pareció excitante el reto por lo que le dije
a mi esposo que se fuera a la barra a tomarse unos
tragos para que me dejara sola. Mas tardo en irse
que varios chicos en sacarme a bailar. Así que me di
el lujo de escoger. Comencé a bailar con aquel joven
y comenzaron las preguntas de rigor. ¿De donde eres,
como te llamas, con quien vienes? Total que tardamos
como unos 30 minutos bailando. El de 24 años se
llamaba Elías y venia del D.F, en donde trabaja como
programador en una empresa de telefonía, y además
estaba "cuerizimo"; comenzó a agarrar confianza dada
mi flexibilidad para contestar todas sus preguntas.
Entre otras cosas le dije que me llamaba Anita, que
tenia 24 años y que era del puerto y además que
estaba allí en ese antro con mi esposo. Cosa que le
sorprendió preguntándome si no le molestaba a mi
pareja por estar bailando a lo que yo le respondí
que no se molestaba sino que además tenia permiso
de, el para yo hacer lo que quisiera, para esto en
ese momento comenzaron las baladas yo mire a la
barra, allí estaba mi marido y con su copa brindo
conmigo en señal de aprobación, Elías discretamente
me paso el brazo por la cintura y me apretó fuerte
tallándome su pené entre mi pubis a lo que yo
respondí entrelazando su cuello con mis brazos. A lo
lejos yo veía a mi marido como diciéndole: "Va por
ti", de repente me vi envuelta en un mar de pasión y
de lujuria; de saliva y lengüetazos, Elías me besaba
toda mi cara, mi cuello, me metía su lengua, me
metía su mano entre la ropa y llegaba hasta mis
nalgas (esto se le facilitaba porque estábamos entre
mucha gente; En penumbras, y yo traía una "mini"
minifalda y una tanguita de hilo dental que ya en
ese momento escurría de lo mojada que yo estaba)
estuvimos fajándonos alrededor de unos 15 minutos yo
sentía que iba a estallar de placer y quería más. El
contacto con ese muchacho me hizo venir un par de
veces. Pero la prudencia fue mayor y le pedí que nos
sentáramos. Él me pregunto que donde y yo le dije
que en mi mesa ya que le iba a presentar a mi esposo
y le invitábamos una copa. Algo temeroso me siguió.
Ya en la mesa me esperaba mi marido.
Lo bese y me dijo en mi oído: "eres tremenda, de
verte por poco y me vengo aquí mismo". Has ganado la
apuesta.
Yo le respondí si, pero ya me la cobre en la pista.
OK. Contesto él. Ahora que hacemos ¿me pregunto?
Y yo le dije: cumplir tu fantasía. Elías esta de
acuerdo el ya sabe de que se trata, le afirme.
Mientras yo agarraba por encima del pantalón él pené
de aquel chico que amenazaba con salirse del zipper.
Para ser mas persuasiva con mi marido allí en la
mesa frente a el comenzamos a fajarnos con Elías
entrelazando nuestras lenguas y subiéndome la
minifalda y tocándome mi clítoris.
Mi esposo dijo: me convenciste. ¡No se hable mas
vamonos de aquí!
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