Todo comenzó una tarde paseando por ciertos lugares de extraña reputación, pasábamos frente a un bar. que exhibía un letrero de “viernes noches swingers” yo le pregunte como jugando a Saby, que onda  cuando venimos, ella me sonrió picarona y me contesto no gracias así estoy bien. Pero yo note que tras esa negativa el destello de excitación escondida por conocer cosas fuera de lo que marca la sociedad y los buenos principios.

Pasaron algunos días pero el gusanito de lo desconocido empezó a roerme el pensamiento y yo comencé un juego de estira y afloja con tal de convencerla de explorar esos lugares poco frecuentados por la gente de buenas maneras hasta que por fin pude convencerla de asistir, pero ahí hubo otro problema ¿adonde ir? Después de investigar en Internet supimos de un lugar en la colonia Roma  que era bastante discreto. Total que llegamos y nos sacamos de onda, no éramos  tan cerrados  pero tampoco tan abiertos aunque si fuimos sacudidos por explosiones de erotismo mas sin llegar a nada. Regresamos a casa con un alto grado de temperatura y pudimos apagar ese calor tras larga sesión de darle con gusto al gusto.

Después de esa primera vez empezamos a frecuentar diferentes clubes swingers, agarrándole poco a poco el gusto, pero si ningún intercambio pues nunca encontramos la pareja indicada solo nos conformábamos con  ver el show y darnos un fajesin con los streepers y después regresar a la casa y hacer el amor desenfrenadamente.

Pero mi mente no dejaba de pensar maquiavélicas formas de convencer a mi mujer de tener un encuentro swinger real con otra pareja o gozar de un magnifico trío, (sueños guajiros) pues por lo que ella me había dicho jamás habría de suceder, mas nunca deje de introducir esa picarona idea en su cabeza. Aunque lo admito yo siempre pensé en que yo seria el afortunado de tener dos bellas mujeres a mi disposición hasta ese fatídico día oh hermanos míos en el cual sugerí fuéramos dos contra ella solita. Primero fue un no rotundo, después un estas loco, luego un estas completamente desquiciado, hasta que conseguí el esperado “con tal de que dejes de joder, aunque olvídate de una doble penetración”. Pero ahí no acaba, todavía faltaba el con quien, porque”yo no me acuesto con cualquiera” y bueno eso fue tener ganas de volverse swinger porque buscamos y buscamos en Internet, en clubes, nada mas nos falto buscar en la iglesia, hasta que por fin lo encontramos, nos citamos en un hotel de la colonia Roma como para la media noche. No  les cuento las horas de angustia y excitación que pasamos hasta que llegamos al dichoso hotel, porque fueron casi nada a las que pasamos en el mismo pues llegamos como tres horas antes.  Lo bueno fue que frente al hotel había una vinatería y  fue necesario hacer una escala técnica para comprar una botella de desinhibidor tequila. Era tal nuestro nerviosismo que las tres horas pasaron lentas, mas no fue la suerte del tequila, pues para la media noche tan solo quedaba un cuarto de la botella, habíamos pasado el tiempo bebiendo, viendo el canal erótico del hotel y platicando, tratando de no pensar en lo que iba a pasar, cuando escuchamos un toquido discreto en la puerta nos sobresaltamos, yo me apresure a abrir mientras Saby se revestía por puro pudor. En fin abrí la puerta y me encontré con un tipo más o menos de mi estatura como de 1.85 unos veintitantos años en su haber, de buen cuerpo pero algo narizón, me saludo y paso al interior, hicimos las debidas presentaciones, el dijo llamarse Julio nacido en Argentina y nosotros le invitamos un tequila el cual rechazo por un refrescante vaso de agua con hielos. Comenzamos a platicar acerca de los problemas de cómo superar el dilema de ser o no ser swingers mientras tanto, Saby se veía bastante nerviosa, el propuso para relajarla un masaje en su espalda al cual aceptamos,  el le pidió que se recostara boca abajo en la cama y que se desabrochara la blusa, ella me miro con esa mirada de ¿es en serio? Yo accedí y le dije que todo iba a estar bien, pues bien ella se quito la blusa quedando solo en sostén y pantalones mientras  Julio sacaba de su maleta, un par de preservativos y una botellita de aceite, el cual se puso en las manos y comenzó a masajear la espalda de mi señora, yo le pedí un poco de aceite y empecé a masajear los pies de Saby ya que esto le encanta y se le hace muy cachondo, el después de un rato empezó a besarle la espalda y el cuello, yo mientras chupaba sus dedos de los pies y no perdía ojo de lo que le hacia a mi esposa, ella ya estaba bastante encendida así que el le  desabrocho el brassiere y le pidió que se volteara boca arriba, ella lo hizo y el siguió besándole el cuello y ahora sus pechos que por cierto estaban bastante excitados, después desabrocho el pantalón y mientras yo se lo quitaba, el aprovecho para desvestirse y mostrar un cuerpo musculoso y bien formado yo también aproveche para encuerarme y quedar los tres en calzoncillos, yo me apresure para quitar esa ropa interior de ella para así poder comerme ese bizcochito antes de que fuera profanado por Julio, así que mientras yo jugaba con mi lengua y su clítoris el llevo la mano de mi mujer hasta su pene que ya se veía bastante abultado y de unos 20 cm, ella al ver eso le brillaron los ojos y empezó a jugar con el por encima del calzón después el se lo quito y acerco su pene hasta la boca de Saby la cual se lo introdujo a la boca  y  empezó a chuparlo con algo de recato, yo estaba que hervía y empecé a pajearme con una mano mientras con la otra jugaba con ese chochito, el se separo de su boca para ponerse un preservativo. Ella se veía que ardía, un poco por lo que yo hacia en su clítoris, pero mas por la gran verga que le prometía Julio así como por romper los tabúes  que nos inculcan en la sociedad. Después yo me quite y el ocupo mi lugar pero el fue directo a asunto y poniéndose de rodillas cogiendola de la cintura levanto con una mano la parte inferior de mi mujer mientras con la otra apuntaba su gran verga hacia el centro de su vagina y empezó a empujar poco a poco mientras yo caminaba al lado de ellos para ver mejor como se introducía aquello en mi mujer que nada mas pelaba unos ojotes, el poco a poco fue tomando ritmo y yo acerque mi pene a la boca de ella que empezó a darme una buena mamada entre gemidos, aunque un poco desconcentrada por tener toda su mente en el tipo que se la estaba cogiendo con tanto ímpetu así que decidí retirarme tan solo como espectador a un lado, y mientras yo seguía jalándomela el la levanto sobre sus piernas y siguió follándola a buen ritmo, después la puso en cuatro patas y trato de metérselo en su ano pero Saby dio un respingo y me volteo a ver pidiendo piedad. No es que no le guste hacerlo anal pero yo no la tengo tan grande así que le dije a Julio “mejor por ahí no porque ese es solo mío”, el  tan solo lo cambio de lugar empezó a darle de perrito, ella se veía encantada de tener aquel miembro hasta el fondo y empezó a mover sus caderas mientras experimentaba un gran orgasmo yo no pude contenerme mas y también me vine aventando un gran chorro de leche sobre el piso, el continuo un poco mas y también termino dentro de ella.

Después yo fui hacia la mesa a preparar un par de tragos para ella y para mi, ya que hacia mucho calor, mientas el se sirvió mas agua, luego nos tumbamos los tres en la cama y nos pusimos a charlar. Era excitante estar ahí tirados en la cama desnudos con otra persona.  El nos contó un poco de su trabajo como Escort, de donde era y nosotros un poco de lo que sentíamos por nosotros, esa sensación extraña excitante y al a vez desgarradora, de incluir a otra persona en nuestra intimidad, después el se levanto fue al baño y regresando se sentó junto a mi mujer y prosiguió con lo que había venido a hacer, ya estaba otra vez parada esa verga y Saby no perdió el tiempo y comenzó a acariciársela mientas el abría el otro preservativo, ella le ayudo a ponérselo mientras el introducía su dedo índice en la mojada vagina de ella después la volvió a montar sobre sus rodillas y le introdujo el pene hasta el fondo, ella comenzó a gemir, y yo volví a acercar mi pene a su boca, pero ella ya tenia lo suyo así que mejor me retire a continuar con mi vieja mano amiga para dejarla disfrutar de esa buena cogida que le estaban dando.

De ahí en adelante mis recuerdos son confusos pues ya estaba bastante ebrio, tan solo recuerdo que yo termine primero y me senté en un sillón mientras ellos seguían fornicando en distintas posiciones hasta que ella termino con un largo orgasmo. Después Julio se retiro al baño para asearse mientras Saby se escondía dentro de las sabanas, el salio del baño se vistió, nos regalo su tarjeta de presentación, cobro, y se despidió diciéndonos que tenía una amiguita que estaba muy bien por si se nos ofrecía después jugar los cuatro y se fue.

Nos quedamos un rato callados, yo sentía esa fuerte excitación y a la vez ese acongojamiento del corazón que da después de hacer algo malo, así que decidí  hacerle el amor con mucho ímpetu, pero al acercarme y  percibir el olor de la saliva de el en el cuerpo de mi mujer se me quitaron las ganas y  lo pensé mejor, “ya estoy muy borracho mejor mañana será” le di un beso de buenas noches y me fui a dormir. Ella se metió en el jacuzzy, también sacada de onda por mi actitud, después también se fue a dormir.


 
Relato por: Toño González

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