Les contare la ocasión en que por casualidad y sin esperarlo, descubrimos el maravilloso mundo SWINGER del cual nos sentimos orgullosos y felices de pertenecer a el. Resulta que una noche andando de juerga como acostumbramos, saliendo de un bar de la zona rosa, se nos acerco uno de esos promotores de antros, que reparten tarjetas de los lugares para ofrecernos ir a otro lugar, respondiéndole que gracias, que ya nos retirábamos, interrumpiendo a mi esposo, le dije al de las tarjetas que queríamos ver un show de streeper, diciéndonos que si había pero no dejarían entrar a mi esposo, que solo era para mujeres pero que había un lugar que era para parejas, donde podíamos entrar los dos y tenían un show para adultos muy bueno, sin pensarlo y solo con al mirada, voltee a ver a mi marido que con al misma lujuria dibujada en su rostro dijo ¿donde es?

Nos llevo hasta el lugar situado a unas calles cercanas donde nos encontrábamos y nos recibo amablemente el gerente, quien nos explico con detalle el tipo de club en el que nos encontrábamos y lo que sucedía ahí, sin decir palabra y solo con las miradas nos veíamos mi esposo y yo incrédulos a lo que estábamos escuchando y a la ves excitados por lo que ahí pasaba, habíamos llegado temprano, como a las 11 de la noche, por lo que no había gente todavía y el gerente tuvo todo el tiempo para explicarnos perfectamente con detalle todo lo que pasaba en el lugar, sir decir palabra solo con mirarnos, decidimos quedarnos para conocer y nos asignaron una mesa arrinconada, que si la escogimos nosotros para nuestra privacidad.

Como de costumbre y siempre para salir de noche, iba vestida como le encanta a mi marido, con una minifalda negra muy cortita, una blusa pegadita sin sostén, una tanguita negra y zapatillas negras altas, me veía muy putita, pedimos unas copas y empezamos a comentar sobre el lugar y lo que nos había contado el gerente y empezaron a llegar mas parejas, notando que todas vestían muy provocativas por lo que me sentí a tono en el lugar, pasada la media noche habría una s seis o siete parejas, hasta eso no eran muchas porque era entre semana y no asistía mucha gente ese día, según nos dijo el gerente, de repente con luces y música de show anunciaron el espectáculo esperado, apagaron las luces y apareció en la pista un streeper, vestido de obrero bailando muy sensual, yo estaba prendidísima, puesto que era la primera ves que veíamos un espectáculo de estos en vivo y en un lugar tan liberal que hasta el momento nos había hecho sentir muy a gusto, se despojo de toda su indumentaria hasta quedar completamente desnudo, luciendo una hermosa verga, grande y gruesa, pasando a las mesas a dejarse agasajar por las espectadoras, llagando a nuestra mesa, donde en realidad no sabia que hacer, si agarrarlo o no, pero el empezó a tocarme y voltee a ver a mi marido quién con mirada de lujuria me hizo saber que hiciera lo que quisiera y me deje llevar, metió sus mano por debajo de mi blusa y acaricio mis senos muy suavemente, haciendo que mis pezones se pararan de inmediato, bajando la otra mano hasta mi entrepierna tocando mi mojada tanga, haciéndola a un lado y metiendo un dedo en mi húmeda rajita, cosa que me hizo suspirar, yo estaba muy caliente, en eso me levanto de la mesa y me llevo a la pista, yo me quede parada antes de pasar y vi a mi esposo que estaba lujuriosamente hipnotizado, me miro y con los ojos me dio su autorización sin decir palabra alguna, aceptando pasar a la pista, ignorando en verdad lo que pasaría, pensé que solo me pasaría y se agasajaría conmigo y yo con el pero nunca me imagine que llegara a tanto y que fuera capaz de hacerlo frente a las parejas que se encontraban presentes y que no conocíamos, el caso es que me paso a la pista.

Ya en la pista me empezó a desnudar lentamente, despojándome primero de mi blusa, dejando al aire libre mis senos, que solo se balanceaban por la gravedad, con los pezones bien erectos por la excitación, quitándome la tanga por debajo de la falda sin quitarme esta y por ultimo me quito la falda, dejándome completamente desnuda solo con mis zapatillas en frente de todo, pensé que ahí terminaría todo, pero entonces el gerente, le dio un preservativo y se lo puso de inmediato, dándome un beso muy cachondo en la boca y completamente desnuda como me encontraba, me cargo entre sus brazos y dejándome descender lentamente me fue clavando su verga en mi rajita, así parado como estaba lo abrace con las piernas y lo ayude a que me ensartara muy rico, empezó a embestirme lentamente y me sentí en la gloria, me estaba cogiendo ahí, delante de todos y sobre todo delante de mi marido que no perdía detalle de la cogida que me estaban dando, dejo de cargarme y me recargo en un taburete que ya habían puesto en la pista, quedando empinada con mi rajita expuesta, penetrándome desde atrás, sintiendo exquisita su verga, hasta que me hizo alcanzar un orgasmo muy rico quedando desfallecida, volteándome sobre el taburete y levantándome las piernas sobre sus hombros, me empezó a coger nuevamente clavándome toda su verga hasta el fondo haciéndome ver estrellitas otra vez y consiguiendo que alcanzara otro orgasmo que me dejo casi desmallada, sintiendo como su cuerpo se tensaba y notando que se estaba viniendo por la cara y los músculos de su cuerpo, sacándome la verga y quitándose el condón lleno de su leche enseñándoselo al publico como muestra de su triunfo, limpiándole con la lengua los restos de su rica leche saboreando el sabor de su semen, hasta dejarla limpiecita, me dio un beso como agradeciendo la magnifica cogida que me había dado o nos habíamos dado y me levanto nuevamente en sus brazos y así desnuda como me encontraba, me llevo hasta mi mesa entregándome con mi marido dándole las gracias y diciéndole que estaba muy rica, mi esposo me recibió con una sonrisa y una erección tremenda, que ahí mismo me hizo el amor nuevamente, hasta llenarme de leche mi caliente rajita, reposando el buen momento y terminando nuestras copas para retirarnos, descubriendo así el ambiente swinger que hasta la fecha es nuestro estilo de vida, que desafortunadamente lo conocimos cuando teníamos 10 años de casados, pero nos hubiera gustado conocerlo desde que nos conocimos, hoy después de 9 años en el ambiente somos una pareja feliz, liberal y disfrutamos plenamente de este estilo de vida, al que invitamos a parejas, mujeres y hombres de verdad para compartirlo plenamente sin limites.

Relato por: Magy y Arturo

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